El internacional holandés Klaas-Jan Huntelaar tiene fama entre sus compañeros del Schalke 04 de la Bundesliga alemana de ser un diablillo y un bromista. En su entrevista en exclusiva con FIFA.com, el delantero hizo honor a esa reputación pero sin dejar de tomarse en serio las preguntas que le formulamos.
Hunter, apodo que le pusieron sus admiradores por sus cualidades depredadoras, analizó su carrera, y nos habló de la estrecha relación que mantiene con su padre, el secreto de su acierto goleador y los objetivos que baraja con los Azulones y la selección de Holanda.
Aprendió a marcar goles de niño en el VV Hummelo & Keppel. ¿Ya sabía entonces que quería ser futbolista profesional?
Nunca dudé de que algún día sería futbolista. Eso es lo único que he querido ser desde pequeño. Desde el principio puse todo de mi parte para conseguirlo y nunca me he desviado de este camino. Gracias al apoyo de mi familia y de mis amigos, últimamente también he logrado vivir bien del fútbol.
Su debut como profesional lo hizo en Eindhoven. ¿Cuáles eran sus objetivos entonces?
De pequeño yo quería jugar por encima de todo en el Ajax de Amsterdam. Ése era mi gran sueño. Mi primer contrato profesional, sin embargo, lo firmé con el PSV Eindhoven, que era precisamente el mayor rival del Ajax (ríe). Pero yo permanecí siempre fiel a mi sueño y, dando un rodeo, logré dar el salto al Ajax y allí no dejé escapar mi oportunidad.
Ese rodeo tiene un nombre, el Heerenveen. Allí llamó usted por primera vez la atención internacional. Y allí también nació el sobrenombre de Hunter. ¿Qué tal le sienta ese alias?
Los hay peores (ríe). Hunter me gusta, pero sin más. Son detalles que forman parte del fútbol. Yo sólo quiero marcar goles, disfrutar de los partidos y tener éxito. Lo importante es lo que pasa en el campo. Todo lo demás son fruslerías graciosas pero irrelevantes.
Después de sus traspasos al Real Madrid y al AC Milan, las cosas en el campo no le salieron tan redondas. ¿Volvería a tomar la decisión de firmarlos?
Es fácil hablar a posteriori de lo que se debería haber hecho o no, pero nunca se sabe qué habría ocurrido si se hubiera seguido por otro camino. El Real Madrid es un club magnífico. Me gustó sobre todo su estilo atacante. A mi modo de ver, el fútbol que se hacía allí era excelente. Me encantó. El fútbol italiano es harina de otro costal, pero también tiene su lado atractivo. Como suele decirse, las rosas tienen espinas (ríe).
Numerosos expertos pensaron que con su mudanza al Schalke 04 en 2010 se lastimaría usted los dedos con las espinas de esa otra rosa. A primera vista, daba la impresión de que era un paso atrás, pero bien mirado parece que fue una decisión muy atinada.
Mi fichaje por el Schalke 04 no fue un paso atrás ni mucho menos. El club compite por los mejores puestos de Alemania y mi traslado desde el AC Milan fue un paso en la dirección correcta. Sobre todo porque por fin pude jugar en mi posición preferida de delantero centro.
Y pronto volvió usted a marcar goles por un tubo. Aparte de lo que ha podido beneficiarle el regreso a su antigua posición, ¿qué parte ha tenido en su gran rendimiento la proximidad a su lugar de nacimiento, Drempt, lejos de las distracciones de Madrid y Milán?
El relumbrón y el glamour de Madrid y Milán no fueron ningún problema para mí. Mi mujer y yo lo pasamos en grande en España y allí nació también nuestro primer hijo. Ahora vivimos en nuestra casa en Holanda, y puedo concentrarme aún más en el fútbol.
Por lo visto, la familia es muy importante para usted. Está casado, tiene dos hijos y mantiene una estrecha relación con su padre con su padre. ¿Es verdad que le sigue llevando a entrenar?
Así es. Mi padre me lleva dos o tres veces por semana en coche al Schalke. Todo sigue un poco como cuando era joven. Nos divertimos hablando de mis actuaciones y del fútbol en general. Él me ha ayudado mucho a convertirme en la persona que soy hoy. Mi familia es muy importante en lo relativo a mi rendimiento. El hecho de que el Schalke esté tan cerca de nuestra casa (ndlr: unos 80 km) es una circunstancia óptima.
Óptima es también la situación actual de su club, que está ahí, en lo más alto de la Bundesliga, junto con el Bayern de Múnich, el Borussia Dortmund, y el Borussia Mönchengladbach. ¿Hasta dónde puede llegar el Schalke esta temporada?
Queremos seguir ahí arriba todo el tiempo posible. El campeonato se decidirá en las cuatro últimas jornadas. Hasta entonces procuraremos avanzar al paso del BVB y del Bayern de Múnich.
Eso también está en sus manos, o mejor dicho en sus pies. No me negará que le va de maravilla. Lleva la impresionante cifra de 27 goles en 29 partidos. ¿Cuál es su balance provisional de la campaña?
Yo sigo al acecho para hacer más goles. Siempre lo doy todo en el campo para aprovechar las ocasiones que surgen. Lo importante, sin embargo, es que el equipo gane y que yo contribuya, me da exactamente lo mismo si es con goles o con asistencias. Lo esencial es que todos trabajemos juntos; una vez conseguido eso, el éxito individual vendrá por sí solo.
Su compañero de equipo Lewis Holtby dijo una vez de usted que incluso si le cortaran la cabeza seguiría marcando goles. ¿Cuál es el secreto de su puntería?
A veces incluso hasta una gallina ciega encuentra su grano (ríe al esgrimir ese proverbio alemán). En todos los lances que surgen en los partidos, trato de concentrarme a tope y sacar el máximo provecho. Cuando veo un hueco en la defensa, todo mi afán es meter el balón en la portería. Dependiendo del tipo de ocasión que se me presente, trato de tomar la decisión más lógica para hacer blanco.
Sus compañeros del Schalke lo describen como un tipo gracioso al que le gustan las bromas. De eso puedo dar fe, pero ¿cómo se describiría usted mismo?
Sí, me gustan las bromas, es verdad. Con toda la concentración y la presión que debemos gestionar, para mí es muy importante divertirme dentro y fuera del terreno de juego. Así es como puedo rendir al máximo.
Eso es justo lo que está haciendo en la selección holandesa, con la que se proclamó subcampeón del mundo en 2010. ¿Fue ése al mismo tiempo su mayor éxito y su mayor disgusto con la Oranje?
Definitivamente. Llegamos muy lejos en ese torneo y el triunfo sobre Brasil fue algo extraordinario. Perder la final fue naturalmente una verdadera lástima. Pero a mí personalmente también me habría gustado haber podido aportar más al desempeño de la selección. Por desgracia no pudo ser, de modo que salí un poco decepcionado de aquella experiencia.
Después de la Copa Mundial, usted se ha erigido en el máximo goleador absoluto de la competición preliminar de la Eurocopa. ¿Qué papel desempeña usted hoy en el combinado nacional?
Últimamente estoy jugando mucho, y he realizado una magnífica ronda de clasificación para la Eurocopa con la selección. He logrado establecer un nuevo récord de goles, lo cual es fantástico. Ahora intento seguir por ese camino. Es verdad que el último partido contra Alemania fue un fracaso, pero en estos momentos los preparativos para el Campeonato Europeo no pueden ir mejor.
En la fase de grupos de ese torneo volverán a enfrentarse con la Mannschaft, un duelo muy especial para cualquier holandés. Pero para usted todavía más porque juega en la Bundesliga, ¿no?
Será efectivamente un duelo muy especial para mí, porque conozco a todos los jugadores alemanes que compiten en la Bundesliga. Será bonito jugar contra Alemania en la Euro; tengo muchas ganas. En el Schalke solemos tomarnos mucho el pelo al respecto (ríe).
Además Holanda se las verá con Dinamarca, un contrario al que ya se enfrentó y batió en Sudáfrica…
El partido contra Dinamarca en el Mundial de 2010 no fue nada fácil. Sólo pudimos abrir el marcador con un gol en propia puerta de los daneses. Tienen un buen equipo con grandes individualidades como Christian Eriksen, Simon Kjaer y Nicklas Bendtner. Todos ellos juegan a un nivel formidable y durante la competición preliminar demostraron que no conviene subestimarlos. No hay que olvidar que se han clasificado para la Eurocopa por delante de Portugal.
El otro contendiente de su grupo es precisamente el Portugal de Cristiano Ronaldo y Pepe. ¿De qué cree que son capaces sus antiguos compañeros de equipo con su combinado nacional?
Pepe y Ronaldo son jugadores muy sólidos. Tienen la mentalidad que hace falta para dar la vuelta a un partido. Eso se ve en sus actuaciones con el Real Madrid. Por otro lado, nuestro balance contra los portugueses no es muy bueno. Perdimos contra ellos en la Eurocopa de 2004 y en el Mundial de 2006. Queremos que este año sea distinto.
España, Holanda y Alemania son los grandes favoritos a conquistar el título europeo. ¿A quién ve con más posibilidades de alzarse con la corona?
Desde mi punto de vista, la gran favorita es España. Ha ganado los dos últimos grandes campeonatos y dispone del mejor mediocampo del mundo. Eso hace de ella el principal candidato a levantar al trofeo y el equipo a batir.
¿Qué otros países podrían plantar cara a esos tres grandes en junio?
Creo que Polonia puede dar alguna que otra sorpresa, aunque no la creo capaz de escalar hasta lo más alto. Los equipos anfitriones siempre tienen una cierta ventaja respecto al resto de los participantes. Acaso también veamos resurgir a Italia, que ha rejuvenecido el equipo y está haciendo progresos.
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