No pasa del aprobado justo el balance de la Copa América, el torneo más antiguo, ya dominado en solitario por Uruguay, que conquistó su 15º título. Se hicieron largas las tres semanas, porque faltó espectáculo sobre la hierba y fallaron las grandes estrellas. La edición de 2015 aún no tiene una sede definitiva, aunque todo apunta a Brasil. Quizá entonces, el fútbol americano, que tanto ha dado a este deporte, vuelva a su viejo esplendor.
Sin juego y sin goles
La rotundidad de César Luis Menotti, ex seleccionador argentino, no admite réplica. "Es lo peor que se ha visto en los últimos diez años en el mundo. Peor que la CONCACAF y muy inferior a las copas de Asia, África y Europa".
El exceso de tacticismo y el habitual ritmo pausado de esas latitudes desembocaron en aburrimiento. En total, se marcaron 54 goles en 26 partidos, 32 menos que hace cuatro años en Venezuela.
Cinco veces se terminó sin goles y otras cinco con un 1-0. Gélidas cifras que no alcanzan para explicar el inefable tostón entre Paraguay y la Vinotinto en semifinales.
Orgulloso campeón
Había avisado en el Mundial y pocos le tomaban en serio,pero Uruguay fue justísimo campeón al explotar sus virtudes mejor que nadie. Derrochó modestia y disciplina, aprovechó el gran olfato de Luis Suárez y dejó una inolvidable exhibición de casta ante Argentina.
El título supone el refrendo definitivo para Tabárez, un profesor de 64 años, que ha devuelto la gloria al 'paisito' tras 16 años de sequía.
El peso del escudo, el vigor de Lugano o Arévalo Ríos y el doblete de Forlán en la final fueron otras virtudes de este equipo. Siempre unidos, una vez más navegaronmejor que nadie en la adversidad.
El fracaso de las favoritas
Los dos colosos, principales candidatos al título, cayeron merecidamente en cuartos. Fallaron en casi todo, pero sobre todo fueron incapaces de dar alguna señal de identidad.
Mano Menezes fracasó en su intento de volver al 'jogo bonito' y la 'canarinha' se difuminó en un sinfín de pases horizontales. Algo similar le sucedió a Batista, que tocó muchas teclas y nunca dio en la diana.
Faltaron centrocampistas para abastecer a la imponente delantera. Ante Uruguay, ni siquiera supo explotar la superioridad numérica durante más de una hora. Y Grondona ya busca un nuevo seleccionador.
Valdivia y Chile
La selección de Borghi cayó injustamente en cuartos tras dejar, de largo, el fútbol más vistoso del torneo. Siempre tuvo que remontar y arriesgó como se espera de los equipos grandes.
Fue fiel a su propuesta, aunque nunca debió caer ante un rival inferior, como Venezuela. Capítulo aparte merece el Mago Valdivia sólo jugó tres partidos, ninguno de titular.
En total, 107 minutos, todos plagados de su indescriptible clarividencia. Arrastraba sus eternos problemas físicos, aunque cuando pisaba la pelota y encontraba el pase entre líneas, los relojes sencillamente se paraban.
Estrellas menguantes
Naufragó Messi, el mejor del planeta, y esos jóvenes descarados que quieren hacerle sombra. El '10' volvió a marcharse en silencio, como hace un año en Sudáfrica, discutido en un país que se empeña en las comparaciones con Maradona.
Sin embargo, Leo ya ha demostrado que no puede solo. Sus vanos intentos se parecieron demasiado a los de Neymar, sustituido en tres de sus cuatro partidos.
Robinho no vio portería, mientras que Ganso dejó apenas alguna pincelada suelta. Otros talentos como Alexis Sánchez o Falcao también se perdieron en las dudas.
Porterazos
Alguna consecuencia positiva debía tener la ausencia de fútbol. Las estiradas de Justo Villar dieron sentido a los interminables partidos de Paraguay. Con 34 años, el nuevo arquero de Estudiantes de La Plata, amargó a Brasil en la prórroga y luego sacó una mano decisiva ante Thiago Silva en la tanda de penaltis.
Tan decisivo como el 'Castorino' Muslera, con aquella memorables paradas a Higuaín y Tévez que silenciaron a su país de nacimiento. Mención de honor también para Romero, el mejor pilar de la retaguardia 'Albiceleste' y para el heterodoxo Renny Vega en la Vinotinto.